28°27´18.81”S - 65°47´00.36”W
533 mts SNM
El primer aeródromo
de Catamarca nació muy tempranamente, pero su gestación no fue allí sino en Buenos
Aires. Es que a principios de los años ´20, hasta allí se habían trasladado los
catamarqueños Pedro Cipitelli y Martín Marchetti para capacitarse en distintas áreas
de la aviación. Pedro para convertirse en piloto en la Escuela del Aero Club
Argentino en el aeródromo de San Isidro y Martín con el afán de obtener todos
los conocimientos técnicos, que lo convirtieran en mecánico de aeronaves.
Ambos jóvenes
cumplieron sus metas sin problemas, pero se enfrentaron con uno mayor; como era
el de hacerse de su propio avión. Luego de grandes sacrificios y mucho tiempo
de trabajos y empeños, lograron adquirir un biplano biplaza SPAD con motor
Lorraine de 220 hp, que trasladaron hasta su ciudad.
El 21de octubre de 1923 la
dupla de aeronautas aterrizó en un polvoriento descampado que era conocido como
la cancha “El Comercio”. Un lugar llano que se utilizaba para jugar al fútbol y
además como “revolcadero” de burros ubicado en la localidad de Choya a unos
1.500 metros del centro de la ciudad, hacia el noroeste. Este hecho determinó
que ese preciso lugar fuera conocido a futuro como el “aeródromo” de Catamarca y
que sucedería por lejos la presencia del SPAD, Cipitelli y Marchetti. De hecho,
las aeronaves del Aero Club Tucumán lo utilizaban a menudo durante sus vuelos
con pasajeros y periódicos ó de instrucción.
Como era
habitual en la época, la aviación tuvo una excelente acogida entre los jóvenes
que eran ávidos de adrenalina y modernidad. Estos mismos se reunían
periódicamente y la pasión se canalizaba con la formación de un aero club. El
de Catamarca fue fundado el 27de julio de 1930 como una simple institución sin aviones ni
campo. Promediando los años ´40, en el campo de Choya ya existía un hangar de propiedad
de la institución y se había trazado una pista de 800 mts. de extensión con orientación
norte-sur.
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Plano de aeródromo de Choya publicado en la Guía Aeronáutica de Aeropistas, publicado en 1939 |
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Perímetro del campo sobreimpreso en la planta urbana actual |
La llegada del
peronismo al poder significó un gran sisma para el sistema aerocomercial de
entonces. El país se dividió en regiones de explotación, que a su vez fueron
asignadas a empresas de economía mixta (privadas y estatales) creadas desde la
nada. La Provincia de Catamarca, quedó contenida en la Zona V que tomaba todo
el nor-oeste del país y para volar dentro de ella y conectarla con el resto del
país, se creó la empresa Z.O.N.D.A. (Zona Oeste y Norte de Argentina). Equipada
con Douglas C-47 modificados, Zonda comenzó a volar en Nov46, pero no fue sino
hasta el 01 de juliode1947 que Catamarca entró en
la oferta de vuelos, en dos rutas desde Córdoba. Una con escalas en Cruz del
Eje, Catamarca, Andalgalá, Tinogasta, Chilecito y La Rioja y la otra hacía Mendoza
y Salta con escalas en San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Metán o Rosario
de la Frontera. En 1949, LADE realizo algunos vuelos regulares con Douglas DC-3,
que partiendo de Buenos Aires, unía las localidades de Azul, Bahía Blanca, San
Luis, Córdoba y Catamarca.
Un problema muy
común de esta época y en la mayoría de aeródromos de segundo nivel, era la
falta de infraestructura. Las mixtas programaron numerosos destinos a
localidades que ni siquiera contaban con aeródromos y si bien no era el caso de
Catamarca, lo cierto es que el campo no tenía una terminal y el terreno debió
ser acomodado para recibir a máquinas más pesadas.
Una casilla del
tipo Lamadrid era utilizada como torre de control (equipada con dos equipos VHF
marca Herrera), radio estación (contaba con un transmisor marca Phillips),
vivienda de encargado y a veces como aeroestación.
La misma era
exigua para los pasajeros, que debían esperar y ser procesados a la intemperie.
En 1951, la estación meteorológica que estaba ubicada en el centro de la ciudad
se trasladó al aeródromo, que en total empleaba a 10 personas, entre militares
y civiles.
El segundo
período del gobierno peronista dio comienzo el 04Jun52 y con él comenzó a ajustarse
la planificación de infraestructura aérea comenzada desde 1945. La presencia de
la OACI a nivel mundial, exigía a los países brindar todo tipo de servicios
aeroportuarios, incluídos los de ayudas a la navegación. Así, la Dirección
General de Circulación Aérea y Aeródromos comenzó un relevamiento general de
los aeródromos del interior del país con la intención de dotarlos con radio
faros. Esto permitía nada menos, que la operatividad de los campos durante la
noche ó en condiciones de meteorología marginal.
El campo de
Choya fue uno de los seleccionados para la instalación de un radifaro, pero la escasa
extensión de la pista y la presencia de una serranía de 150 mts. de altura y a
2.500 mts al norte del campo, obligaron a los técnicos del Grupo 1 a replantear
por completo la disposición geométrica del campo. Esto implicaba girar la pista
hacia una orientación más adecuada, pero no había terreno disponible. Por lo que
se debió ampliar el recinto del aeródromo por medio de expropiaciones y
canalizar por debajo de la pista el Arroyo Choya.
Entre algunos
despejes de obstáculo y extensiones de terreno, se logró diseñar una pista con orientación
04-22 y de 1.800 mts de extensión y dos calles de rodaje. Además, el suelo fue
debidamente tratado para soportar una peso de 25 toneladas por rueda aislada. Los
trabajos fueron realizados por efectivos y maquinaria pesada del Batallón de Construcciones
con base en El Palomar
Se instaló un
radiofaro tipo NDB que emitía en la frecuencia de 235 khz, con el indicativo
morse CAT. A pesar de la existencia de esta antena, no se habilitó ningún
procedimiento instrumental.
La pista fue inaugurada
en Dic52 y en ese mismo año el aero club pudo adquirir dos Cessna 170A (LV-FEO
N°/s 1990 y LV-FPN, N°/s 20039). Estas máquinas eran casi la espina dorsal del
aero club y del propio gobierno, pues además de ser utilizadas para la instrucción
de pilotos, servían perfectamente para efectuar vuelos asistenciales en todo el
territorio provincial.
En 1953, una
nueva institución apareció en Choya con la fundación del Club de Planeadores de
Catamarca. Esta institución tuvo una intensa actividad desde sus inicios pues le
fueron asignados numerosos veleros Grunau Baby III (LV-DCA N°/s 15, LV-DDM N°/s
23 y LV-DDN N°/s 24)
Al parecer, la
gestión del gobernador Adrián Pérez se había decidido a poner los pies en el
plato de la aeronáutica. Durante 1956, fue creada la Dirección Provincial de
Aeronáutica de Catamarca con asiento en el propio aeródromo de Choya y como
primeros aviones le adquirió al aero club ambos Cessna 170A. Pero la
participación provincial no se quedó allí.
Las
planificaciones de infraestructura post-Revolución Libertadora intentaron ser
amplias, pero sin inversiones debido a la aguda crisis en que estaba sumida la
economía nacional. En consecuencia, el gobierno nacional delegó en las
provincias la ejecución de algunas obras y equipamientos en sus aeródromos
locales. Así, tras la creación de la DPA, Pérez se comprometió a construir una
torre de control y dependencias de servicio para la misma. Fue inaugurada en
1957, tenía 10 mts. de alto y se denominaba Torre Integrada, porque funcionaba conjuntamente
con la estación de radio.
Las mejoras
continuaron gracias a las gestiones del Jefe de Aeródromo, J. Teobaldo Alvarez,
que logró la aplicación de una carpeta asfáltica simple y los sucesivos bacheos
de mantenimiento.
En septiembre de 1966 la
Torre de Control fue presa de las llamas que dañaron todo el equipamiento VHF y
la conducción eléctrica. Sin este servicio, el campo permaneció inoperable por 48
horas, pero logró ser reparado con el traslado de equipos de emergencia desde
la provincia de Córdoba.
Promediando la década del ´60, las principales
empresas aerocomerciales incorporaron a los vuelos domésticos, aeronaves a
reacción y turbohélice con mayores exigencias de infraestructura que Choya
carecía y su emplazamiento geográfico tampoco permitía brindar. La
necesidad de un nuevo aeródromo fue elevada al gobierno nacional en 1967 por el
gobernador General Guillermo Brizuela. Estas gestiones tuvieron buena acogida en
Buenos Aires, pues en la nueva locación propuesta, se proyectó el nuevo campo. Tan
pronto como en marzo de 1968 se trasladó a Catamarca el Brigadier Mayor Mario
Garda Reynoso para tratar las condiciones del llamado a licitación, para la
construcción de la pista, calles de rodaje, plataforma. Por su parte, el gobierno
provincial se comprometía a construir la aerostación, usina, oficina meteorológica
y dependencias generales.
El nuevo aeropuerto de Catamarca estaba ubicado sobre
la Ruta Nacional N° 33,a 23 km de la ciudad y fue inaugurado el 03Ene73.
Según la autoridad aeronáutica de aplicación, el Jefe
de Región Aérea Noroeste, Comodoro René Justo Salas, dispuso la clausura del
aeródromo Choya y ordenó la presencia de personal militar para hacer cumplir esta medida de seguridad.
Es que tanto el Aero Club Catamarca, el Club de Planeadores Catamarca y un el
Club de Paracaidismo Catamarca como la
Dirección Provincial de Aeronáutica no tenían previsto mudarse; ni ese día ni
el corto plazo.
Aunque era una realidad, que Choya comenzaba a ser
molesto para la ciudad y sus operaciones eran una amenaza para los habitantes,
no era menos cierto que ninguna de las organizaciones mencionadas no estaban en
condiciones de mudarse completamente. Con lo que ello implicaba y a 33 km de distancia !
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Datos de información del Aeródromo de Choya del Manual para Pilotos (MAPI), publicado en 1988 (AE&O) |
Tan pronto como el lugar
perdiera su carácter aeronáutico, las máquinas viales ingresaron al predio y
comenzaron los trabajos para adaptarlo al nuevo uso urbano. El terreno fue
parcelizado y la pista se transformó la actual Avenida Choya. Toda la
infraestructura se afectó al usufructo del gobierno de la Provincia de Catamarca.
La torre se transformó en
oficinas internas, los hangares se reutilizaron como depósitos de motos
secuestradas en operativos llevados a cabo por la Policía de Tránsito, se han construido
varios edificios bajos en el predio. La terminal terminó siendo Centro de
Habilitación de Registros de Conducir y sede Juzgados de Faltas Municipales.
Con este nuevo aspecto, las
instalaciones aún se mantienen de pié y como memoria de la existencia del viejo
aeródromo de Choya permanece un placa recordatoria del aterrizaje de Cipitelli
y Marchetti el 21Oct23, una calle que lleva por nombre Cipitelli y lo más importante
es un Morane Saulnier MS-760 Paris pedestalizado en la rotonda
de la Avenida Choya.
Agradecemos a Rodolfo Lobo Molas por su colaboración para la realización de la entrada de Choya.
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