Los festejos del Centenario de la Revolución de
mayo comenzaron a organizarse a principios de 1909 con gran entusiasmo por
parte del gobierno que se preparaba para recibir visitas importantes y
organizar actos de pompa y protocolo. Aunque las amenazas de revueltas y
sabotajes obligaron al Presidente Dr. José Figueroa Alcorta a declarar el
estado de sitio; los festejos se llevaron a cabo sin contratiempo.
Prácticamente no hubo escenario ni ámbito sin repercusiones y sirvieron como
excusa para que entes como el Aero Club Argentino y la Sociedad Sportiva Argentina
decidieran agasajar a la patria con la presencia en sus cielos de la nueva y
revolucionaria moda deportiva europea; “la volación”
Aunque
estas actividades estaban relacionadas con la esencia del Aero Club Argentino,
la Sociedad Sportiva Argentina también pretendió organizar estos “envuelos” más
como actividad social y deportiva, que interés aeronáutico. Como fuere, ambas
instituciones resolvieron por separado, cursar invitaciones a los más notorios
pilotos de Francia e Italia a realizar presentaciones en nuestro país. Estos aeronautas
habían descubierto que la aviación se presentaba como una excelente oportunidad
de negocios. Cobrar por ver a un aeroplano volar se constituyó en una de las
primeras justificaciones comerciales de la aviación. Así, cientos de pioneros se
lanzaron al mundo a la caza de dinero y un poco de gloria. Muchos de ellos eran
pilotos habilitados y experimentados, pero muchos otros de estos personajes, ni
siquiera poseían el brevet y su experiencia de vuelo era con mucho, dudosa.
Tras poco más de un año de estos vuelos, Buenos
Aires comenzó a saturarse de aviadores y los pilotos comenzaron a buscar otros horizontes.
Así, una pléyade de aventureros se lanzaron al interior del país en busca de
nuevas oportunidades de negocio.
Aunque
Bartolomeo Cattáneo había nacido en Grossotto, Milán (Italia), su fama de
aeronauta lo relacionaba directamente con Francia, pues desde allí realizó toda
su carrera. Obtuvo su brevet de piloto el 05 de abril de 1910 en la escuela
Bleriot de Pau y sus dotes le permitieron comenzar a participar en las
competencias típicas de la época, denominadas “meetings”. Obtuvo excelentes
podios en pruebas de velocidad, altura y distancia en los Meeting de Verona y
Milán (Italia), Rouen, Champagne y Lille (Francia) y Lanark (Inglaterra).
Enterado de las oportunidades que brindaba América para su actividad, se
embarcó con su avión con destino a Buenos Aires, donde arribó en octubre de
1910
Realizó
su primer vuelo en el país el 05 de noviembre siguiente desde el aeródromo de
El Palomar a bordo de su Bleriot XI Bis con motor Gnome de 50 hp. Luego de
ello, Cattáneo comenzó una intensa actividad de vuelo que lo llevó a la ciudad
de Córdoba entre el 8 y 12 de diciembre y a cruzar el Río de la Plata hacia
Colonia (Uruguay) el día 16. De vuelta en Buenos Aires, despachó su Bleriot por
ferrocarril hacia Santiago de Chile, donde se presentó por primera vez el 26 de
diciembre. De regreso a nuestro país en los primeros días de 1911, su paso
obligado por Mendoza era conocido por algunos entusiastas que lo tentaron a
presentarse aquí.
Tal
fue el impacto que generó en la población la noticia publicada por Los Andes,
que algunos agentes inmobiliarios comenzaron a publicitar la oferta de terrenos
disponibles en los alrededores del Hipódromo y por ende sobrevalorar sus
terrenos, usando como referencia a este lugar como en el que se realizaría la
primera ascensión de Mendoza.
Para
fines de Enero de 1911, ya se había confirmado la imposibilidad de que Cattaneo
efectuara sus demostraciones y debió pasar exactamente un mes para que un ignoto
aviador italiano expresara sus intenciones de presentarse en Mendoza.
Ricardo
Ravioli era un mecánico italiano de tan sólo 22 años. Se convirtió en piloto y como
muchos compatriotas decidió probar suerte “haciéndose la América” con su
aeronave. Llegó a Buenos Aires a principios de febrero de 1911 y apenas hubo
desembarcado con sus petates, preguntó qué lugares del país estaban en
condiciones de pagar por sus presentaciones. De seguro que el alto precio
solicitado por su colega Cattaneo en Mendoza, fue determinante para Ravioli,
que luego de probar su aeroplano con un corto vuelo, lo despachara con este
destino.
Las
intenciones de Ravioli fueron publicadas por el diario Los Andes casi
inadvertidamente sólo dos días antes de que se produjera el intento. El lugar
previsto inicialmente fue el Hipódromo Andino, pero a último momento fue
cambiado por el Parque del Oeste. Las razones del cambio de sitio, se
fundamentaron en el mal estado del camino al hipódromo y las comodidades
existentes en el Parque.
El 06 de marzo de 1910 asumía su gestión como
Gobernador de la Provincia de Mendoza, Rufino Ortega Ozamis (hijo del Teniente
General Rufino Ortega y también gobernador entre 1884 y 1887). Tan solo dos
meses después, dieron comienzo los festejos provinciales por el Centenario que
tuvieron igual repercusión que los actos centrales en Buenos Aires. Numerosos
actos se llevaron a cabo en los principales lugares de la ciudad como la
Alameda, la Plaza San Martín, la Iglesia San francisco, la Casa de Gobierno y
el Parque del Oeste. En este último, se centraron los festejos del día 25 de
mayo en el Zoológico y la Rotonda, donde se realizó del Tedéum.
Este parque era por aquellos años el centro de
reunión social por excelencia. Había nacido alrededor de 1895 a instancias del
Ministro de Hacienda Emilio Civit. El mismo que le daría gran impulso al
proyecto, durante sus gestiones posteriores como diputado, senador y gobernador
de la provincia en 1898. Según la edición del diario La Nación del 29 de mayo de
1997, para su ubicación “el gobierno de Mendoza ha expropiado más de mil
hectáreas de terreno inculto, entre los últimos cultivos del oeste de la
Capital y los primeros cerros de la precordillera. De ellas, 229 hectáreas se
han destinado un parque público.”
Los trazos proyectuales originales corresponden al
Arquitecto Jules Charles Thays (París 1849 – Buenos Aires 1934), quien se desempeñaba
como Director de Parques de la Municipalidad de Buenos Aires y toda una
autoridad en el paisajismo. Es el responsable de los principales parques de la
Capital Federal, el interior del país y de muchas de las ambientaciones
paisajísticas de importantes cascos de estancias de la provincia de Buenos
Aires.
Thays llegó a Mendoza en 1896 para comenzar su
trabajo intelectual. Las obras comenzaron en 1898 y aunque el grueso de las
mismas se insumió hasta mediados de la década del `20, desde entonces continúan
apareciendo obras accesorias hasta casi la actualidad. El proyecto generó una
gran oposición en la opinión pública debido principalmente a las abultadas
sumas de dinero destinadas a las obras, que por otro lado, se encontraba algo
alejadas del centro de la ciudad y llegar allí suponía circular por huellas en
pésimo estado de mantenimiento.
El uso del tiempo libre y la práctica de deportes
eran nuevas necesidades importadas desde Europa vía Buenos Aires y requerían
nuevos espacios urbanos. El gobierno pretendía que el Parque del Oeste se
convirtiera en el lugar predilecto de la sociedad donde se repetía
periódicamente el ritual del encuentro social y adonde sencillamente se acudía
para “ver y ser visto”.
Como ya se mencionó, los trabajos comenzaron en 1898
de modo que para 1910, el parque estaba mayoritariamente concluido en cuanto a
trazado, forestación y equipamiento básico. Ya existían el zoológico y su
confitería; el acceso principal con los majestuosos portones, las principales
avenidas, el Vivero Central y el ferrocarril. El lago, que no estuvo en los
planes iniciales de Thays, fue construido en 1906 y el club Mendoza de Regatas se
fundó en 1909 con una concesión de uso sobre el solar que ocupa actualmente. El
edificio de entonces tenía amplias gradas para acomodar al público que acudía a observar las regatas, pero se abrían de igual modo al descampado de la orilla
de enfrente, en donde se había improvisado el aeródromo. Un lugar perfecto para
vender localidades.
La
sociedad mendocina aún sentía la amarga frustración por la fallida presentación
de Cattaneo, cuando en la edición del Diario Los Andes del 22 de febrero de
1911 se anunció la llegada del aviador Ricardo Ravioli, a la provincia para efectuar
las primeras ascensiones. Al contrario de su colega, Ravioli no pretendía sumas
previas de dinero, sino parte de la recaudación. Se preveían vuelos el día
domingo 26, lunes 27 y martes 28 de febrero desde el Hipódromo Andino.
Al
día siguiente, el mismo matutino informó sobre la llegada del aviador a la
ciudad, pero un cambio de último momento provocó que el lugar definitivo para
efectuar las ascensiones fuera en el Parque General San Martín, más
precisamente en “… la planicie situada
frente a las tribunas del lago”.
Además de las razones lógicas por la cual Civit
pretendía que el mendocino tomara el parque como propio, buscaba también el
reconocimiento de la prensa, que se había consolidado como principal detractora
de la construcción del parque. El diario Los Andes dedicaba largas editoriales
en tono crítico hacia Civit y las fabulosas cifras presupuestarias que le
destinaba a la obra, casi por costumbre. Sin embargo, en la misma edición y algunas páginas más allá,
el propio matutino publicaba como crónica diaria, los principales nombres de
destacados caballeros y damicelas que el día anterior habían paseado por el
parque.
No
es de extrañar entonces que el propio gobierno haya ofrecido el parque como
escenario para los vuelos.
Ricardo
Ravioli llegó a nuestra ciudad el jueves 23 de febrero de 1911 acompañado de un
ayudante. Su máquina lo hizo al día siguiente y luego de ser descargada fue
llevada hasta el parque a fin de ser armada y calibrada para los vuelos del domingo 26. Las autoridades previeron una
masiva afluencia de público para ese día y se anunció que el tren liliputiense
correría todos los días de exhibiciones. La tarifa de entrada el parque se fijó
en 1$ por persona y de 3$ por ocupar un lugar en las gradas del Club Mendoza de
Regatas. El “decollage” se fijó entre las 5 y las 6 de la tarde.
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Bleriot XI equipado con
un motor Anzani de 25 hp similar al de Ravioli y Cattaneo (Foto Roberto Neira) |
El
avión de Ravioli era un monoplano Blériot XI propulsado por un motor Anzani de
25 hp que fue protegido en un cobertizo erigido en el lugar, haciendo las veces
de improvisado hangar.
En
la mañana del domingo 26 de febrero, alrededor de 10.000 personas ya
habían ingresado al parque esperando el
espectáculo que se llevaría cabo desde las 5 de la tarde. A fin de ajustar
detalles, Ravioli decidió efectuar un corto vuelo de prueba en ese momento.
Luego de dar motor y lograr elevarse unos 10 metros, una ráfaga de viento desestabilizó
al Blériot, haciendo que el patín de
cola y uno de sus planos rozaran el agua. El guiño provocó un aparatoso golpe
del motor y la hélice contra el muro de piedra que bordea el lago. El avión
terminó semisumergido con algunos daños reparables en el motor y la hélice
completamente inservible.
Ravioli
informó al público en general, de la suspensión de la prueba y planificó un
nuevo vuelo el domingo 5 de marzo, cuando todas las reparaciones estuviesen terminadas.
Además anunció la restitución de los importes abonados por boletos vendidos y que
los mismos serían válidos para la nueva presentación.
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| Con una gran creatividad el agente inmobiliario
Enrique Ottone intentaba publicitar su loteo mediante este tipo de avisos. El
de la izquierda fue el primero aparecido en la edición Nº 7.781 del diario Los
Andes, correspondiente al 17 de enero cuando se especulaba con la presentación
de Cattáneo en Mendoza. El del centro es el publicado el 23 de febrero con la presencia de Ricardo
Ravioli ya confirmada. Finalmente y con el fracaso de Ravioli en su intento del
26 de febrero en el parque, Ottone cambió sustancialmente su aviso. El de la
derecha fue publicado el 03 de marzo de 1911 (Diario Los Andes) |
No
obstante los esfuerzos de Ravioli y su
ayudante en reparar la máquina en los días sucesivos, no fue posible hacer que
el Blériot volara en línea recta. Tras un frustrado ensayo realizado el día
sábado, el piloto decidió reajustar sus comandos y probar nuevamente el
domingo, pero aquel día tampoco fue posible logar avances. Finalmente, el
martes 07 de marzo “la comisión que corre con los trabajos concernientes a las
series de aviación” comunicó que desistía de efectuar las mismas y dejarlas
para otra oportunidad.
Luego
de esto, es de suponer que Ravioli abandonara la provincia con su destartalado
Blériot. No existen registros de presentaciones sucesivas de él en el país.
El turno de Bartolomé Cattaneo.
El
público mendocino no tuvo tiempo de decepcionarse, pues tan sólo unos días después
del chapuzón de Ravioli, Bartolomé Cattaneo anunció su presentación en Mendoza.
Presumiblemente viendo que otro colega y compatriota había pretendido ser el primer aeronauta en volar en Mendoza. El
piloto italiano planificaba una nueva serie de vuelos en Chile y tal cual había
sucedido en el mes de enero pasado, pretendía efectuar vuelos en nuestra
ciudad.
La
experiencia de Cattáneo, lo caracterizaba por sus excelentes y precisas presentaciones.
Su personalidad distaba mucho de la arrogancia de los pilotos de la época. En
poco tiempo se había transformado en una figura popular.
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| Izquierda; Bartolomeo Cattáneo en frente de su Bleriot XI.
Este italiano fue el primero en completar un vuelo completo en Mendoza, el 23
de marzo de 1911 (Foto Roberto Neira). Derecha: Bartolomeo Cattáneo (Internet) |
Cattaneo
llegó a Mendoza en la tarde miércoles 22 de marzo. Traía consigo un Bleriot XI
similar al de Ravioli, pero esta versión estaba propulsado por un motor Gnome
de 25 hp. Anunció su primer vuelo para el día siguiente y también para los días
sábado y domingo venideros, en el mismo lugar del intento anterior.
Desde
las 2:00 de la tarde del jueves 23 de marzo de 1911, el público comenzó a
reunirse en torno al pequeño hangar en el descampado. A las 17:10 Bartolome
Cattáneo repitió a pie juntillas la
ceremonia de preparación y alistamiento de Ravioli. Tras poner en marcha el
motor, pudo comprobar que el mismo fallaba considerablemente debido a la mala
calidad del combustible. Aún así decidió despegar, elevándose a 80 mts. de
altura en tan sólo 15 segundos. Inmediatamente puso rumbo sudeste y se perdió
en la masa de árboles.
A
bordo del Bleriot, Cattaneo advirtió que la falla del motor le impedía entregar
mayor potencia, lo que le impidió continuar el ascenso y apenas si pudo mantenerse
en vuelo nivelado. Como medida de seguridad, el piloto intentó aterrizar en un
descampado que encontró delante suyo. La escasa altura le impidió efectuar una
correcta aproximación y tras evitar un altillo no pudo evitar el golpe de la hélice
contra un muro, provocándole algunos daños a la misma pero aterrizando sin más consecuencias.
El descampado que había salvado a Cattaneo y su Bleriot se encontraba en el
barrio Belgrano, dentro de los límites de Villa Hipódromo; muy cercano al Hipódromo
Andino y que casualmente eran propiedad de Enrique Ottone. Aquel oportunista y divertido martillero público que
desde enero de 1911, no había perdido oportunidad de utilizar todo anuncio
relacionado con visitas de aeronautas para vincularlo con sus remates en esa
barriada. Obviamente, en la edición siguiente, Ottone hizo gala de su suerte
con nuevos anuncios en Los Andes.
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Imagen de la crónica de
la edición del 24 de marzo de 1911 del diario Los Andes (Diario Los Andes)
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| Aviso anunciando una nueva presentación de Bartolomeo
Cattaneo en el descampado del Parque San Martín el sábado 26 de marzo de 1911 (Diario Los Andes) |
Por
su parte, Cattaneo desarmó nuevamente el Bleriot y luego de trasladarlo por
tierra al descampado del Parque, telegrafió a Buenos Aires en procura de
repuestos y de ningún modo puso en duda los vuelos siguientes. En rigor de
verdad, estos serían los principales y el accidentado vuelo del jueves 23 había
sido sólo un vuelo de prueba.
Aunque
el sábado 25, Cattaneo voló sin novedad, la jornada del domingo 26 de marzo fue
casi el evento central. El parque estaba colmado de público y sus calles
bloqueadas por la cantidad de carruajes y vehículos. A las 6 de la tarde de ese
día, el Bleriot fue magistralmente conducido por Cattaneo, que respondía a las
ovaciones del público saludando desde su puesto de mando. Tras un perfecto
aterrizaje, permaneció en tierra por unos breves minutos para resolver un nuevo
despegue. En esta oportunidad, amplió su recorrido sobrevolando los principales
puntos del parque como los portones donde se agolpaba una multitud que
intentaba ingresar al parque. Luego se dirigió hacia las plazas Chile, Independencia
y San Martín, en donde pasó rozando el Teatro Municipal. Luego se dirigió al oeste
para aterrizar.
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El agente inmobiliario
Enrique Ottone utilizó el aparatoso descenso de emergencia de Bartolomé
Cattáneo en Villa Hipódromo, como un argumento de venta de su loteo con una de
sus clásicas humoradas publicadas en la edición de Los Andes del día 26 de
marzo (Diario Los Andes) |
Esta
crónica fue publicada detalladamente en la edición de Los Andes del día 28 de
marzo con una amplia fotografía del Bleriot en vuelo. Tal era el entusiasmo de
los mendocinos con la aviación, que allí mismo se anunció la venida del aviador
Claude André quien prometía llevar pasajeros. La oportunidad fue aprovechada
por personajes de la alta sociedad que podían costear el paseo: Alejandro y
Américo Dácomo, Jorge y Arturo Urízar, Lelio Raffaelli, Rapp Tristo, Vizánigo
Domingo, N. Fioravanti, Antonio Vabuela, Tiburcio Benegas, Estanislao Gaviola,
Lorenzo Forti, Melchor y Eduardo Villanueva, Vicente Fino, Rafael Cubillos,
Santiago del Canto y Barlos Banan. André contaba con un biplano Farman con
motor Gnome de 50 hp.
Por
su parte Cattaneo, avisó de nuevos vuelos para el jueves 30 de marzo y
finalmente terminaría agregando dos presentaciones más para el sábado 1º y el domingo 2 de abril. Ese jueves realizó un vuelo de 12 minutos y a
una altura de 300 metros; el sábado 01 de abril realizó uno más y los dos últimos
en nuestra ciudad el día domingo. Todos ellos con presencia de público
numeroso.
La
edición de Los Andes del 04 de abril daba cuenta de las peligrosas maniobras
que Cattaneo había efectuado el domingo anterior en el parque y anunció además
que se encontraba planificando un inminente raid, para unir en vuelo San Juan y
Mendoza. Para ello, pensaba despachar por tierra su Bleriot hasta la vecina
provincia y regresar en vuelo el domingo 09 de abril.
Por
su parte, el gobierno sanjuanino estableció un premio de 20.000 francos, si la
prueba era exitosa. En rigor de verdad, este vuelo no tenía en absoluto ningún
misterio para Cattaneo, pues era su especialidad habida cuenta su experiencia
pasada en el Reino Unido y Francia.
La
partida de Cattaneo a San Juan implicó su alejamiento definitivo de Mendoza,
pues nada más se supo de él ni del prometido raid desde San Juan. Tampoco fue
André quien sería el próximo aeronauta en volar sobre nuestro cielo.
Marcel Paillette.
En
poco más de un mes, Mendoza contaba con dos experiencias aeronáuticas sobre su
cielo y su población ya identificaba al descampado del Parque General San
Martín como el “lugar de volación”. Pero debió pasar más de un año para que
nuevamente se produjera otro evento similar.
A
partir del 03 de febrero de 1912 comenzó a circular en los medios provinciales
la versión de la inminente visita del aviador francés Marcel Paillette. Este
eximio piloto contaba con una honda experiencia de vuelo que le valió obtener el segundo premio en la prueba
aérea de distancia organizada en L' Anjou (3 al 6 de junio de 1910), el primer
lugar en las marcas de velocidad del Gran Premio de Normandía (17 al 26 de
junio de 1910) y el tercer puesto en el Gran Premio de Caen (25 de julio al 2 de
agosto de 1910). Su coronación como aviador se produjo a fines de 1910, cuando
fue seleccionado para participar en la arriesgada Travesía de los Alpes, a realizarse
en septiembre de ese año.
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| El aviador Marcel Paillette (Le Havre, Francia 17
de abril de 1884 – Buenos Aires, Argentina 11 de diciembre de 1965) (Foto Roberto Neira) |
Atraído
por las posibilidades que brindaba la Argentina, se embarcó en el vapor Italia.
Llegó el 3 de
diciembre de 1910, munido de dos biplanos: un Roger Sommer y un Farman con
motor Gnome de 50 hp.
Todas
las fuentes son coincidentes en afirmar que Marcel Paillette era un piloto
sencillo y sumamente responsable, muy alejado del estereotipo de intrepidez y
soberbia que había caracterizado a todos sus contemporáneos. Realizo su
primera exhibición en Buenos Aires el 10 de enero de 1911 y, de allí en
adelante, comenzó un largo periplo de demostraciones por el interior del país.
A comienzos de 1912 pasó al Paraguay y ya de vuelta en Buenos Aires comenzó a
pergeniar la idea de cruzar el macizo andino. Esta idea que parecía
descabellada por estos años, a Paillette se le antojaba plausible pues ya contaba
con experiencia en este tipo de vuelos sobre los Alpes.
Para ello, debía visitar el cordón montañoso, estudiar sus vientos, temperatura y
geografía. Y ninguna mejor base de partida que la ciudad de Mendoza. Que por
otro lado, llevaba ya un año sin actividad aeronáutica. Paillette, delegaba todos
los arreglos logísticos en su secretario, Enrique Adrian Roger, quien en lo
futuro habría de tener una destacada actividad aeronáutica en nuestro país. Fue
Roger quien coordinó la visita del aviador francés a nuestra ciudad, desde el
03 de febrero de 1912 y que arribó el día 12 a la
espera de su aeronave, que había sido despachada unos días antes.
En los
matutinos del día 15 de febrero, Roger informó al público en general que
Paillete realizaría sus vuelos desde el descampado del parque General San
Martín el domingo 18, lunes 19, martes 20 y domingo 25 de febrero. Cumplidos
los mismos, “… ensayará vuelos con pasajeros en un campo más amplio y cómodo
para las evoluciones”. Para sus vuelos aquí, optó por traer el Farman con motor
rotativo Gnome de 50 hp. Que además de ser biplano, era biplaza. Esto quizás no
decía mucho para el público en general, pero cuando comprendió realmente que ahora sería el propio
mendocino el protagonista de la nueva moda de volar, los interesados no tardaron
en aparecer.
Fijó
su residencia en el Grand Hotel (actual Hyatt Hotel, ex Plaza Hotel) y al día
siguiente visitó el descampado del parque, donde nuevamente se llevarían a cabo
los vuelos. Tras su aprobación procedió a alistar el lugar con un hangar desmontable
y a armar su avión. El Farman fue remolcado hasta alli el mismo 16 de febrero,
utilizando para ello una flamante "chatita" Mercedes-Benz doble
faetón modelo 1911, bautizada "La Nena".
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| Marcel Paillette a bordo de su Bleriot XI (Foto
Archivo General de la Nación) |
El debut
se produjo en la tarde del domingo 18 de febrero de 1912, en presencia de un
público numeroso. Paillette llegó a las cinco en punto, con ropa de paisano. "Apartándose
de la generalidad, para pilotear no viste el traje especial de aviador, que
tanta impresión causa al público, que siente la impresión de ver a un buzo con
su escafandra listo a sumergirse en el abismo de las ondas. Así, de particular,
inspira, no sabemos por qué motivo, más confianza, no ese recelo que se siente
cuando se le ve con el traje especial"
Tras
alistarse y trepar a bordo del Farman, el francés tomó vuelo tras una breve
carrera de despegue de 60 metros, dando comienzo a una larga serie de maniobras
que suscitaron el júbilo de la concurrencia. Se mantuvo en el aire por seis
minutos y luego aterrizó para recargar combustible. Pero cuando quiso repetir
la secuencia el motor se negó a responderle, por “engrasamiento del mismo”.
Visiblemente contrariado, Paillete debió suspender la actividad por ese día, lo
que le valió el enojo del público presente. La falla fue solucionada al día siguiente
por la mañana, permitiéndole reeditar el espectáculo con tres vuelos en total.
En dos de ellos, sobrevoló la ciudad y regreso al Parque, extendió la maniobra
hasta el Cerro del Pilar (actual Cerro de la Gloria), efectuando un par de
evoluciones. El martes 20 de febrero repitió los tres vuelos del día anterior. Con
la intención de concitar el interés de más público, en el primero de ellos,
después de despegar puso rumbo al centro de Godoy Cruz que sobrevoló por
algunos minutos. Al terminar la faena, anunció nuevos vuelos el sábado 24 y
domingo 25
Cada
oportunidad que el descampado del Parque era utilizado para volar, implicaba una concurrencia
de público importante que era necesario controlar con numerosos agentes de
policía. La oferta de Paillette, de vender paseos a bordo del Farman había
tenido una contundente respuesta, causando numerosos vuelos que dejaban como
sólo beneficiario los bolsillos de Paillette y comprometían seriamente los
recursos de la provincia y sus espacios públicos. Para dar respuesta a tantos
vuelos, el francés encomendó a Enrique Roger que ubicara un lugar alternativo.
En los
días sucesivos, Paillete no tuvo actividad de vuelo y los destinó a evaluar el nuevo
campo. En compañía de su asistente, se trasladaron hasta una finca en el
departamento de las Heras, que resultó adecuada. La misma era una fracción
menor de un total de 226 hectáreas de propiedad de los hermanos Bonfanti. Estos
permitieron a Paillette que lo utilizara para sus vuelos, quien impartió
órdenes de cómo debía ser preparada para ser usada como aeródromo.
Sin
saberlo, el aviador francés estaba sentando las bases del segundo aeródromo de
Mendoza y las del fututo aeropuerto internacional y base militar El Plumerillo.
Quizás, jamás sabremos cómo fue que Roger llegó a Los Tamarindos, pero sin duda
que fueron sus gestiones las que dieron con ese lugar durante los días previos
que estuvo en Mendoza, antes de la llegada de Paillette y con tal encomienda.
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Marcel Paillette
sobrevuela con su Farman los portones del parque General San Martín, tras
despegar del descampado del Parque. Nótese la leyenda “HESPERIDINA” en el intradós del ala. (Foto Augusto Streich vía Alicia Ebermayer) |
Tal
como lo había anunciado, el sábado 24 de febrero Paillette reanudó sus vuelos
en el Parque. Efectuó una primera salida a las seis de la tarde y se mantuvo en
el aire por 25 minutos completando diferentes maniobras sobre el lugar. En su
segundo intento y al poner en marcha el motor, saltó un eje de una válvula de escape
y debió cancelar su salida. Aunque se vió obligado a trabajar toda la noche
junto a sus mecánicos, finalmente logró poner a punto el motor Gnome y así
cumplir con la actividad prometida. El domingo realizó cuatro vuelos con
duraciones entre los 25 a 30 minutos y durante los cuales sobrevoló el Cerro
del Pilar y el centro de Godoy Cruz. Ya de regreso al Parque, el impecable
aterrizaje se registró sin luz diurna.
Con
los vuelos del domingo, Paillette daba por concluídas sus presentaciones públicas
en Mendoza y podía dedicarse de lleno a los vuelos con pasajeros en el nuevo
aeródromo de Los Tamarindos. Previendo ello, planificó el traslado del avión en
vuelo para el lunes 26 de febrero. Pero un imprevisto se lo impidió.
Sucedió
que durante la madrugada de ese lunes, los dos mecánicos que asistían el Farman
de Paillette, emprendieron una jornada de juerga acompañados por una multitud
entre quienes se destacaban algunos conductores o chaufferres . Tras ingerir
abundante alcohol, ambos mecánicos comenzaron una estúpida discusión acerca de
las cualidades de aeronautas de uno y otro …. ¡!!! (sic). Ilógicamente
decidieron ponerse a prueba con un vuelo en el Farman. La bulliciosa comitiva
se trasladó entonces hasta el descampado del Parque en numerosos vehículos.
Después de revisar el motor minuciosamente, lo pusieron en marcha y lograron
elevarse unos cinco metros, desde donde cayeron al agua en el medio del lago. Ambos
terminaron nadando hasta la orilla y el Farman con algunos daños. Desbordado
por la ira, Paillette radicó la denuncia en la Comisaría Quinta de la Capital,
que provocó la detención de ambos protagonistas del alocado vuelo.
El
Farman logró ser reparado pero su agenda de vuelos debió alterarse
sensiblemente. Primero por los trabajos sobre la aeronave y segundo porque
Paillette, accedió al convite que le hiciera la Sociedad Pro Patria para
participar en la Fiesta Patriótica en conmemoración del primer centenario de
creación de la bandera. Este evento se llevó a cabo el domingo 03 de marzo de 1912
y aunque el programa preveía dos vuelos, Paillette tropezó con algunos
problemas técnicos que lo hicieron retrasar su salida hasta las siete de la
tarde. El vuelo fue normal y tuvo una duración de 30 minutos.
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| Fantásticas instantáneas de Paillete sobre el lago.
El edificio ubicado en el fondo es el Club Mendoza de Regatas, ubicado en la margen
oeste del espejo de agua y justo enfrente del descampado utilizado como
aeródromo. La existencia allí de grandes gradas para acomodar público fue
quizás una de las razones por las que se optó ese lugar para utilizarlo como
escenario más que como aeródromo. (Foto Héctor
González Nougués) |
Tras
cumplir con este compromiso, Paillete suspendió toda actividad y se trasladó a
Buenos Aires a fin de buscar algunos repuestos necesarios. Retornó el 09 de
marzo por la mañana y destinó toda la tarde a efectuar algunos recambios y
colocar una hélice completamente nueva. Estos trabajos de mantenimiento le
permitieron comenzar con los vuelos con pasajeros. Para ello, el domingo 10 de
marzo despegó desde el Parque a las cuatro de la tarde y después de efectuar
algunas maniobras en la zona se dirigió al aeródromo de Los Tamarindos sobrevolando
la ciudad. El regreso se produjo alrededor de las siete y al igual que en el
vuelo de ida, realizó maniobras sobre la Plaza San Martín, la rotonda del
Parque y el lago. En el momento de aterrizar, la numerosa concurrencia copó la
pista, debiendo hacerse nuevamente al aire y esperar que la policía despejara
la zona.
Al
día siguiente Paillete había anunciado más vuelos en Los Tamarindos, pero por
alguna razón que ignoramos, destinó esa jornada a efectuar un vuelo singular.
Tras despegar del Parque se elevó a una altura de 1.500 mts y entonces puso
proa hacia el oeste. Era su intención adentrarse en las primeras estribaciones
de la precordillera a fin de evaluar el comportamiento del Farman y observar la
meteorología. Los fuertes vientos reinantes obligaron al francés a retornar,
pero antes de aterrizar se dirigió hacia el centro de Luján de Cuyo. Al
parecer, las condiciones de altura tampoco eran las adecuadas para continuar el
vuelo y decidió regresar finalmente al Parque.
El
martes 14, retomó sus compromisos con pasajeros. Despegó por la mañana con
destino a Los Tamarindos, pero en horas de la tarde una feroz tormenta afectó
toda el área urbana. Paillette se apresuró a retornar al Parque a fin de
proteger el Farman. Ese vuelo se llevó a cabo con fuerte turbulencia y en el
momento de aterrizar el Parque estaba sumido ya en una copiosa lluvia. Por su
parte, Enrique Roger se trasladó a la ciudad de San Juan a fin de coordinar los
vuelos que Paillette preveía llevar a cabo allí.
El
interés de los vuelos con pasajeros trascendió los límites de la ciudad y
surgieron algunos interesados en el pueblo de Luján de Cuyo. El domingo 17 de
marzo, Paillette despegó del Parque y se dirigió hasta esa localidad efectuando
varios vuelos. Estuvo de regreso a las 18:20 y con el tiempo justo para
trasladarse por tren hasta Potrerillos, desde donde montó una mula para
recorrer la zona montañosa durante cuatro días.
El
periplo cordillerano mantuvo a Paillette alejado de sus vuelos por un tiempo. Aunque
los reinició el lunes 8 y martes 9 de abril, estos serían los últimos vuelos
del piloto francés desde el aeródromo del Parque. La rutina fue similar en
ambas jornadas; alrededor de las cuatro de la tarde despegó con destino a Los
Tamarindos donde efectuó otros vuelos con pasajeros y regresando hacia el
atardecer. Es muy probable que el vuelo del martes, el Farman ya haya
pernoctado en el nuevo campo pues Paillette comenzó a efectuar vuelos que jamás
se hubiera imaginado: lecciones de vuelo
a un particular alumno.
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| El Aviador Marcel Paillette sobre el lago del Parque (Héctor González Nougués) |
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| En el descampado del Parque, Marcel Paillette se apresta para un nuevo vuelo en su Farman (Héctor González Nougués) |
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| Marcel Paillette sobrevuela raudo el Parque General San Martín (Héctor González Nougués) |
Un héroe local; Mario Casale
Mario
Casale había nacido en Torino, Italia, el 22 de noviembre de 1888. Fue el menor
de los cuatro hijos que tuvo el matrimonio de Virginia Bracco y Juan Casale. La
familia vivía del producido de un taller de fundición de metales y herrería
artística en la localidad piamontesa de Castella. Sin embargo, las penurias
económicas que precedieron al cambio de siglo obligaron a la familia a emigrar
a nuestro país. Quienes primero viajaron a la Argentina fueron el
padre y su hijo mayor, Pablo. En 1895 aceptaron un ofrecimiento de los
hermanos ingleses Juan y Mateo Clark (que estaban construyendo la línea férrea
Buenos Aires al Pacífico) y fueron contratados para trabajar en el ferrocarril.
Tras un breve asentamiento en La Plata, la familia completa finalmente se
instaló en Mendoza.
Juan
Casale murió en 1899 dejando una viuda y cuatro hijos casi en la indigencia.
Mientras su madre tomaba algunos pensionistas en su casa de la calle Las Heras,
Pablo dejó el ferrocarril y abrió su propio taller, donde luego trabajaría su
hermano Enrique. Mario Casale, por su parte, instalo un taller mecánico
destinado a la reparación de automóviles.
El
espíritu deportivo de Mario Casale es innegable. Joven y despierto, Mario era
un deportista nato. Fue uno de los primeros en utilizar bicicletas y motos en
Mendoza, llegando a competir con ellas en varias oportunidades. Como
apasionado por la mecánica, la aviación le golpeó hondamente con los vuelos de Ravioli y Cattaneo. Sin embargo
debió esperar hasta 1912 para tomar contacto directo con el mundo de la
aviación, al que accedió gracias a Paillette.
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| El aviador local Mario Casale, nacido enTorino, Italia 22 de
noviembre de 1888 . Un genio
completamente avanzado para su época (Nelly
Julieta Casale de Vázquez) |
Conforme
lo anunciado, Paillette comenzó sus vuelos con pasajeros en campos de Los
Tamarindos en la tarde del 10 de marzo de 1912. La actividad se repitió el 14,
jornada que concluyó con el arriesgado vuelo de traslado al aeródromo del
Parque, sumido en una fuerte tormenta de verano. El 17 retomó la actividad,
esta vez trasladándose a la villa de Luján de Cuyo, donde una pequeña multitud
lo esperaba. Aunque no hay constancias al respecto, es muy probable que Mario
Casale haya tenido su "bautismo de vuelo" en esos días.
Y es
que Casale era un técnico notablemente talentoso y ciertamente proclive a las
experiencias nuevas. Esta era una combinación que resultaba muy útil a
Paillette ya que, para mantener en vuelo a su Farman, forzosamente necesitaba
de los buenos oficios de un mecánico con taller. Quizás Casale haya participado
en el proceso de armado del biplano o quizás también haya intervenido en el
torneado del nuevo eje de cilindro perdido en el vuelo del 24 de febrero de
1912. Es probable que Paillette haya recurrido a los conocimientos de Casale
cuando quebró el patín trasero de su avión, precisamente en Luján el 17 de
marzo ó cuando rompió parte del ala derecha contra la copa de un árbol durante
un vuelo en el Parque el 24 de marzo. En cualquier caso, es claro que ambos
trabaron una muy buena relación, a tal punto que Paillette terminó vendiendo a
Casale el biplano Sommer que había traído desde Francia, y que mantenía
hangarado en el aeródromo de Villa Lugano, en Buenos Aires.
El
compromiso inicial por la compra del avión fue concertado con Enrique Roger. El
precio se pactó en siete mil pesos moneda nacional, pagadero en parte a la
firma del contrato ($ 2.500), en parte contra entrega del biplano en Mendoza ($
2.500), y en parte con un documento al 28 de junio ($ 2.000). Paillette asumía
todos los gastos y riesgos del traslado por el Ferrocarril Gran Oeste Argentino
y se comprometía a brindar a Casale un curso de pilotaje en el biplano Farman.
Estos vuelos se habrían llevado a cabo en Los Tamarindos desde el 9 ó 10 de
abril. Después de esto, Paillette embaló su Farman, lo envió a la ciudad de Viña del Mar en la
vecina república de Chile y no volvería jamás a Mendoza.
El
accidentado paso de Casale por el Parque
Si
Paillette estaba ocupado con sus presentaciones en Chile, mal podía dedicarse a
embalar y despachar el Sommer a Mendoza y así cumplir con el contrato. En
consecuencia fue Casale quien debió ir a buscar su avión a Villa Lugano el 05
de mayo de 1912. Pero
lo que encontró fue apenas un remedo del Sommer original. El avión estaba
destartalado, en parte por el uso intenso que había tenido y en parte por las
condiciones de su hacinamiento. Estaba desarmado, le faltaban cables y
herrajes y la tela que lo cubría se encontraba rasgada, cuando no literalmente
ausente. Tal como estaba, Casale embaló el avión y lo mando directo a Mendoza,
primero por la línea 24 de la Compañía de Tramways Anglo Argentina y después
por el Ferrocarril Gran Oeste Argentino.
El
Sommer era un avión biplano construido sobre el diseño básico del exitoso
modelo de Henry Farman. El dato no es menor, pues la experiencia que Casale
ganó por haber echado mano sobre la mecánica y funcionamiento del Farman de
Paillette, le sirvieron para reconstruir su avión y así volverlo a estado de
vuelo. Estos trabajos los llevó a cabo en un cobertizo que él mismo construyó
en Los Tamarindos y fueron exitosos, porque para el mes de agosto Casale efectuaba
cortos vuelos de práctica, ensayo y comprobación en los alrededores del
aeródromo de Los Tamarindos.
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| Izquierda: Avión Roger Sommer, similar al que Mario Casale le adquirió a Marcel Paillette. Derecha: el Sommer de Casale
levanta vuelo en Los Tamarindos. Obsérvese el calamitoso estado de la aeronave (Foto Augusto Streich vía Alicia Ebermayer)
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Contrariamente
a lo que podría esperarse, los ascensos de Casale fueron absolutamente
marginales, prácticamente anónimos, y totalmente carentes de publicidad. Cuando
la noticia comenzó a correr de boca en boca fue toda una sorpresa. El diario
local El Debate lo reflejó en su crónica del 18 de agosto de 1912, cuando envío
a dos de sus periodistas al propio campo a comprobar los rumores. Tan reales eran
los mismos que ambos disfrutaron de un paseo en el Sommer y obtuvieron algunas
promesas de Casale, como que pensaba instalar una escuela de vuelo en Mendoza y
que “ … se propone volar en dos o tres domingos sobre el paseo del parque”.
Las
prácticas lo hicieron ganar confianza y el domingo 25 de agosto de 1912, Casale
sorprendió a todos con un vuelo sobre la ciudad. El hecho tuvo gran repercusión
en la sociedad que de repente lo convirtió en un nuevo héroe popular. El 07 de
septiembre viajó desde Los Tamarindos hasta Lavalle cubriendo la asombrosa
distancia de 25 kilómetros y el día 16 se trasladó por tierra a San Juan donde
efectuó algunos vuelos. De regreso, fue el primero en unir las dos capitales
cuyanas en vuelo, marcando a la vez un récord de distancia de 180 kilómetros.
En
el mes de diciembre, Casale insistió con su intención de instalar una escuela
de vuelo en Mendoza y los vuelos desde el Lago de Regatas con un “aero-hidroplano”
de su construcción. Aunque ninguno de estos proyectos se concretó, Casale
pensaba adaptar pontones al Sommer, para permitirle realizar acuatizajes en el
lago.
El
10 de diciembre de 1912 Casale anunció que efectuaría vuelos en el Parque a
total beneficio de la Comisión Central Recolectora de Fondos Pro Flotilla Aero
Militar Argentina. Se trataba de una iniciativa del Aero Club Argentino
aprobada el 1° de junio de 1912 con el objeto de dotar al Ejército y la Armada de una escuadrilla
de aviones de guerra. A tal efecto fueron repartidos por todo el país,
talonarios para cuotas voluntarias, con cargo de depositar lo cobrado en las
sucursales locales del Banco de la Nación Argentina. El hecho de que Casale apareciera
participando como promotor de la colecta no solo habla de su contribución
directa al nacimiento de nuestra aeronáutica militar, sino que pone de
manifiesto sus buenas relaciones con el Aero Club Argentino, por entonces presidido
por el Ingeniero Jorge Newbery.
Lamentablemente
su proceder generoso y desinteresado no tuvo el eco esperado en los círculos
del gobierno. La petición para hacer vuelos en el Parque fue elevada a
consideración del Ministro de Industrias y Obras Públicas, que primero accedió
a que se realizaran entre las 5:30 y 7:30 de la tarde. Desdiciéndose después,
el gobierno revocó el permiso, autorizando la actividad entre las 13:00 y las
17:00, hora por demás inconveniente si tenemos en cuenta los fuertes calores
del verano mendocino. La resolución ministerial dispuso, además, que solo sería
obligatorio el pago de entradas para el público que se estacionara en el
terreno contiguo al descampado que habitualmente se utilizaba como aeródromo.
La
actitud oficial despertó la inmediata reacción de la prensa: "Resulta
entonces que al único aviador que podemos llamar mendocino, que ha hecho su difícil
aprendizaje entre nosotros y del que con razón estamos orgullosos, se le niega
una franquicia que se acordó a tantos otros que no invocaban ningún mérito más
que aquel. El señor Casale, que no persigue ningún fin propio, que realiza sus
vuelos a beneficio de una idea patriótica, no obtiene una concesión que se
prodigó sin reserva a aquellos a quienes sola mente los guiaba una sórdida
avaricia. Es así como se resuelven entre nosotros cuestiones elementales de
buen criterio. Bien se ha dicho que nadie es profeta en su tierra. EI Ministro
de Industrias y Obras Públicas, con su inconsulta medida, se ha acarreado la
general censura. Posiblemente el señor Casale suspenderá sus vuelos, ante la
absurda resolución ministerial"
Con
la prensa abiertamente de su lado, Casale se mantuvo firme en su postura y el
anunciado vuelo sobre el Parque no debió ser suspendido. La directiva
ministerial fue revocada a último momento y a las seis de la tarde del 12 de
diciembre de 1912, el joven piloto italiano inició sus vuelos frente al Club de
Regatas, en presencia de un público verdaderamente numeroso. A diez minutos del
despegue y tras realizar un picado de sesenta metros, el motor del Sommer se
apagó y el avión planeó sin potencia desde unos 15 0 20 metros de altura, estrellándose
en el espejo de agua del lago. Felizmente Casale, salió ileso de la fuerte
zambullida pero su avión quedó bastante maltrecho.
El
piloto explicó más tarde que el motor se detuvo debido a la rotura de una biela
y su pistón. Otras circunstancias contribuyeron a empañar aún más el brillo de
la jomada: "... como nadie se animara a echarse al agua para atar la maquina
voladora a fin de echarla a la orilla, un canillita se abrojó tal trabajo
estando a punta de perecer. Afortunadamente, un miembro del Club de Regatas, de
apellido Pujol, lo salvó de la muerte, por cuyo motivo fue calurosamente felicitado".
A juzgar por los comentarios de la prensa, el Sommer quedo totalmente destruído
a causa del accidente, con gruesos daños en su estructura, alas y timón de
cola. Casale prometió reconstruirlo en un plazo de 8 a 15 días.
Lo
cierto es que, poco después del accidente, viajo a Buenos Aires a efectos de
rendir su examen de piloto ante las autoridades del Aero Club Argentino. Su
permanencia en Buenos Aires le permitió visitar la Escuela de Aviación Militar,
de donde obtuvo prestados algunos repuestos para afrontar la reconstrucción del
Sommer. No existen registros de actividad aérea de Casale sino hasta el mes de
agosto de 1913.
Ese
fue el tiempo que Casale necesitó para reparar el Sommer. Los trabajos fueron
tan profundos que en rigor de verdad, se trataba de un avión completamente
nuevo, copiando el Farman de Paillete. Fue bautizado “Mendoza”, cuya leyenda se
le aplicó con enormes letras en el intradós del ala inferior.
Pablo Castaibert
Mientras Casale estaba dando los últimos retoques
al Sommer y reanudando sus vuelos, arribó a Mendoza el aviador francés Paul Castaibert,
de 30 años de edad. Este piloto francés incursionó en la aviación
cuando ya se encontraba establecido en Argentina como inmigrante y además de
tener gran mano para el vuelo, fue mejor conocido por su condición de
constructor. De hecho, la máquina con la que llegó a Mendoza se trataba del
Castaibert 913 – IV propulsado por un motor Gnome de 80 hp con capacidad para
llevar un pasajero. Curiosamente, a Castaibert le gustaba publicitar su
aeronave “ … como capaz de llevar pasajeros, preferentemente
señoritas” (SIC). Al igual que sus antecesores, Castaibert erigió un hangar
precario junto al lago del Parque, iniciando sus vuelos de ensayo en la tarde
el 7 de agosto. Sus intenciones eran las de ofrecer una serie de exhibiciones
en un aparato monoplano de su propia construcción y de paso, promocionarlo en
pos de alguna venta.
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Paul Castaibert
(Sinacourbe, Francia 11 de noviembre de 1888 – Montevideo, Uruguay 18 de mayo
de 1951) (Foto Crónica Histórica de la
Aeronáutica Argentina)
Castaibert efectuó su presentación el domingo 10
de agosto. Los vuelos realizados fueron impecables y la recaudación de estos
vuelos fue destinada a paliar las penurias de la familia del cabo Tello de la
Policía de Mendoza, "…cobardemente asesinado en Las Heras".
Como referente de la aviación local, Castaibert
tomó contacto con Casale y acordaron efectuar una exhibición conjunta en el
descampado del Parque General San Martín. Esta era la primera en su tipo a
realizarse en interior del país. El evento fue programado para la tarde del 15
de agosto de 1913 y contó con una nutrida concurrencia cuya recaudación fue
destinada al Hospital San Antonio. La presencia de ambos aviones en una sola jornada se
constituyó en un hecho por demás original y una completa rareza para una ciudad
como Mendoza a principios de siglo. Aunque no era otra cosa que una exhibición
conjunta, los medios se refirieron al hecho como un “duelo” ó el “match de aviación entre
Castaibert y Casale”.
A
despecho del fuerte viento reinante, Casale voló en formación con Castaibert,
ganándose la preferencia del público. La jomada le dió otra satisfacción; en
su vuelo solitario desde Tamarindos, las fuertes ráfagas de viento le permitieron
alcanzar cerca de 140 Km/h en un vuelo que tuvo apenas tres minutos y medio de
duración, batiendo sin querer su propio récord de velocidad.
Desde
las tres y media de la tarde, ambos pilotos efectuaron dos vuelos en conjunto e
hicieron las delicias de los espectadores, con Castaibert efectuando
espléndidos virajes seguido de cerca por Mario Casale. Al terminar la jornada,
informaron al público presente que reeditarían el espectáculo el domingo 17 de
agosto.
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| Izquierda: Paul Castaibert a bordo
de su Castaibert 913 IV con una pasajera. Se puede observar el particular
atuendo de esta última. (Foto Archivo
General de la Nación). Derecha: Avión Castaibert 913 –
IV. Con él, Castaibert realizó sus vuelos en agosto de 1913. Estaba propulsado
por un motor Gnome de 80 hp y contaba con un segundo asiento destinado a un pasajero. Según una crónica del Diario Los
Andes de la época, el avión “ …
era capaz de llevar pasajeros, preferentemente señoritas” (Foto Boletín del Aero Club
Argentino)
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Castaibert
no tuvo actividad sino hasta el sábado 16 cuando despegó desde el Parque para
trasladarse al Departamento de Las Heras donde efectuó vuelos con pasajeros,
regresando al atardecer.
Aquella
tarde aparentaba ser primaveral, pero a la hora señalada en la que se había
anunciado el nuevo match, fuertes nubes comenzaron a hacerse cubrir el cielo
acompañadas de un fuerte viento desde el oeste. Previendo que no sería posible
efectuar el espectáculo, Castiabert resolvió efectuar el primer vuelo. Despegó
a las 16.00 horas y se elevó hasta los 80 metros. Allí pudo apreciar la
intensidad del fenómeno y decidió volver a tierra, lo que fue peligroso por la
presencia de público muy cerca de la franja destinada pare el aterrizaje. Sin
ser menos Casale despegó con un viento aún más fuerte y tras un corto vuelo
sobre el lago aterrizó nuevamente. Castaibert repitió el vuelo pero se mantuvo
a baja altura para picar su monoplano sobre el trencito del parque, lo que produjo del desbande de los pasajeros que
había descendido para ver el despegue.
Casi
minimizando la presencia del fuerte viento, los dos pilotos realizaron un vuelo
en conjunto sobre el parque. Sobre este último, el cronista de Los Andes
ilustra su parecer respecto de sendas máquinas: “… ambos aviadores emprendieron
vuelo conjuntamente. Entonces pudo apreciarse las diferencias entre uno y otro
aparato y las distintas sensaciones que producen cuando se encuentran al aire.
Mientras el monoplano asemeja las formas tenues y sutiles de una libélula
gigante, el biplano parece y produce la impresión de una máquina potente y
avasalladora. El primero hiende el aire esbelto y veloz; el segundo con el
vuelo pesado y majestuoso de las aves grandes y fuertes”. El aterrizaje se
produjo en direcciones contrarias finalizando el espectáculo.
Con la actividad de esta fantástica jornada, Castaibert dió por terminada su
presentación de vuelos en Mendoza. Por su parte, Casale retornó su biplano a
Los Tamarindos el 21 de agosto. Despegó a las cinco de la tarde y después de
elevarse evolucionó sobre el hípico para acompañar al corso y luego hasta la
rotonda del parque. Allí alcanzó unos 600 metros y se dirigió a sobrevolar la
ciudad, terminando su vuelo en Los Tamarindos.
El Cerro de la Gloria, Teodoro Fels y Jorge Newbery
Como ya se hizo mención, hacia 1910 las
previsiones de proyecto que Charles Thays diseñó para el Parque General San
Martín estaban mayoritariamente concluidas. Cuatro años después, el lugar era
un escenario perfecto para desarrollar actividades sociales y se le habían
introducido espacios para nuevos usos y funciones, que aún estaban en obras. Una de las más importantes
por esta época fueron los trabajos que se llevaban a cabo en todo el Cerro del
Pilar, ubicado en el extremo noroeste del parque.
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| Pablo
Teodoro Fels (Colonia, Uruguay 08 de mayo de 1881 – Buenos Aires 22 de julio
1969) (Foto Archivo General de la Nación) |
Con
motivo de los actos que se organizaban para el Centenario, desde 1.888 y a
través de la Ley Nacional Nº 2.270, el Gobierno Nacional había previsto la
erección de un monumento dedicado a la gesta libertadora del General José de
San Martín, dentro de los límites de la ciudad de la ciudad de Mendoza y
destinando para ello la suma de 100.000 $. Veinte años después, no había nada
del monumento y claramente lo que se hiciera no estaría listo y a tiempo
para los actos. Consecuentemente, la Ley fue nuevamente sancionada en febrero
de 1.909 como Nº 6.286, que determinaba la creación de una comisión para
realizar el proyecto. Con algo más de gestión, esta comisión contrató al
escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari, como artista autor de la
obra. Tras bocetar la forma y alegorías generales, Ferrari acordó con las
autoridades, la cima del Cerro del Pilar como emplazamiento. Aunque los
trabajos de preparación del lugar y del camino de acceso comenzaron de
inmediato, tuvieron una duración total de cuatro años, de modo que el conjunto
estuvo listo para los inicios del año 1914. Se fijó como fecha de inauguración
el día 12 de febrero, coincidiendo con el 97º aniversario de la Batalla de Chacabuco (12 de febrero de 1817 en
la hacienda Chacabuco, localidad de Colina, 55 km al norte de Santiago de
Chile)
El
evento fue una oportunidad de expresión de toda la sociedad mendocina y
prácticamente no quedó autoridad, entidad ni asociación en adherirse a
los festejos. Por caso, la colectividad española de Mendoza pensó en organizar
una colecta entre sus miembros para cubrir los gastos que insumiera la visita
del aviador Pablo Teodoro Fels a nuestra ciudad.
Fels era uruguayo
de nacimiento pero su naturalización en nuestro país le permitió ingresar al
Ejército Argentino a principios de siglo. Su pasión por la aviación lo llevó a
convertirse en piloto civil y toda su actividad aeronáutica no estuvo ligada a
su condición de militar. El 23 de mayo de 1912, mientras cumplía una guardia
como soldado, Fels logró escabullirse de su regimiento para saltar sobre su
Bleriot y cubrir la distancia entre Buenos Aires y Montevideo. El vuelo fue
considerado como una hazaña, pues se constituyó en récord mundial sobre el agua
con una permanencia de 2 horas 20 minutos sobre el Río de la Plata. Esta proeza
la llevó a cabo a espaldas de sus superiores, lo que le supuso una sanción
ejemplificadora. En el mismo momento fue felicitado y ascendido a Cabo.
Según
la prensa de la época el arribo de Fels a Mendoza se debió a que éste aceptó el
convite de la colectividad ibérica en la provincia para formar parte del acto
de inauguración del monumento, pero otras versiones indican que Fels pergeniaba
en secreto la misma empresa que pretendía Jorge Newbery; el cruce del macizo
andino por su parte más alta. De hecho, Fels también quiso visitar la provincia
para estudiar la geografía y el clima, con la única diferencia que él lo hizo
en su avión y Newbery llegó en tren para luego traer su máquina unos días
después.
Durante
los últimos días de enero de 1914, Fels despegó desde Villa Lugano con destino
a Mendoza y acompañado de su mecánico
Francisco Bordone. Su avión era un monoplano biplaza Morane Saulnier Type G,
equipado con un motor Gnome Lambda de 80hp. Durante el itinerario efectuó
paradas en Villa María (Córdoba) y las localidades puntanas de Villa Mercedes y
San Luis. En estas últimas se encontraba cuando fue participado
providencialmente invitado a participar de los actos.
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Fels a bordo de su
Morane Saulnier Type G en San Luis durante los días previos a su llegada a
Mendoza en febrero de 1914 (Foto Archivo
Histórico de San Luis) |
El
último tramo del vuelo para llegar a nuestra provincia fue previsto para el día
11 de febrero de 1914, pero ese día las condiciones de viento no fueron las
propicias. Fels despegó de San Luis a las 5:30 y rápidamente tomo altura hasta
alcanzar los 1.200 mts, poniendo rumbo oeste de inmediato. A medida que
avanzaba la componente de viento de frente aumentaba y también la turbulencia.
Habiendo alcanzado la localidad de Alto Pencoso, desistió de continuar con el
vuelo y regresó a San Luis con el tiempo justo para desarmar su avión y abordar
el tren a Mendoza. A su llegada, Fels fue visitado en su hotel por su amigo
Mario Casale. Ambos convinieron en realizar vuelos sobre el Cerro de la Gloria
al día siguiente.
Muy
temprano en la mañana del 12 de febrero el Morane Sailnier de Fels ya estaba
armado, alineado y en condiciones de volar en el hangar de Casale en el
aeródromo de Los Tamarindos. Previendo la sucesión de los actos, Fels despegó
desde allí hacia las 11:00 horas y se dirigió hacia el Cerro de la Gloria. Alcanzó
el lugar con una altura de 1.000 mts y durante las palabras finales del
discurso del Gobernador de la Provincia Rufino Ortega (h). Fels realizó varios
pasajes sobre el público y en uno de ellos detuvo su motor para caer casi
perpendicularmente sobre el cerro. En el último instante recuperó la marcha del
motor y se elevó normalmente. Luego se dirigió a Los Tamarindos. Aunque sin
decirlo, todos esperaban la presencia de Casale. Este finalmente apareció desde
el este y acompañado de un pasajero. Evolucionó por la parte norte hasta
colocarse al oeste del Cerro de la Gloria. Allí ascendió para efectuar varios
pasajes. Por último rodeó por completo el cerro a tan baja altura que el
público creyó que se llevaría por delante la achaparrada vegetación del lugar.
Luego se dirigió a Los Tamarindos y una vez tierra reveló que su vuelo a tan
poca altura se debió a que su pasajero sacaba fotografías de la fiesta.
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| Aspecto del Monumento al Ejército de los Andes, ubicado en la cima del Cerro de la Gloria, poco tiempo después de su inauguración el 12 de febrero de 1912 (Foto Internet) |
Ese
mismo día, Fels manifestó a la prensa que realizaría vuelos con pasajeros desde
el parque en pocos días. Esto finalmente nunca sucedió, aunque sí realizó
vuelos con pasajeros desde Los Tamarindos en reiteradas oportunidades. El paso
de Fels por la provincia tuvo un fatal desenlace, pues la presencia de su
Morane-Saulnier en Los Tamarindos justificó a Jorge Newbery el ofrecimiento del
vuelo ante un público selecto el 1º de marzo de 1914. Aquel en que encontraría
la muerte tras una mala maniobra.
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| Jorge Newbery con sus antiparras y rodeado de público asistente al
aeródromo Los Tamarindos, durante los momentos previos del trágico accidente el
1º de marzo de 1914 (Foto Archivo General
de la Nación) |
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Benjamín Giménez Lastra
de pié sobre el Morane Saulnier Type G de propiedad de Fels. Jorge Newbery en
el suelo efectuando los preparativos del vuelo (Foto Benito de San Martín. Archivo Nora Correas) |
El intento del Aero Club Mendoza
A
pesar del aciago momento que significó la desaparición de Newbery en Los
Tamarindos, Mendoza contaba con dos aeródromos, una larga lista de ciudadanos
que ya habían experimentado el vuelo como pasajeros y la presencia permanente
de la actividad con Mario Casale. Ello permitió que otros vuelos se produjeran
durante el resto de 1914 y comenzara a madurar la idea entre algunos
entusiastas, de organizarse institucionalmente del mismo modo que lo había
hecho el Aero Club Argentino, en 1908
Los
principales mentores de la idea fueron Mario Casale, Eduardo Bradley y Angel
María Zuloaga, quienes conformaron el Aero Club Mendoza el 02 de Agosto de
1915. Inicialmente, la institución no poseía aeronaves y mucho menos un campo
apropiado, pero precisamente comenzaron por gestionarse uno. Su presidente el
Dr. Belindo Sosa Correas y Mario Casale iniciaron las gestiones para crear
un aeródromo en el descampado del Parque
General San Martín teniendo como antecedentes las ya innumerables ascensiones
que allí se habían producido.
Pero
existía un factor esencial para que los nuevos dirigentes reclamaran la
afectación de ese predio al aero club. Es que dentro de la extensa
planificación del parque, se habían reservado algunas áreas para las prácticas
deportivas y las instituciones que las impulsaban. Por aquella época, el
Hipódromo de Mendoza era considerado parte del Parque y su administración la
llevaba a cabo una sociedad civil autorizada por ley del 12 de noviembre de
1883
Además,
la Ley Nº 606 del año 1913 destinó 5 has de terreno del parque ubicado sobre la
Avenida Boulougne Sur Mer para el Gimnasio y Campo de Sport. Como aún no había
sido creada formalmente esta entidad, la parcela fue entregada a la Asociación
Nacional de Football. Los distintos intereses de sus miembros terminaron
dedicando prioridad a la práctica del tenis y con el tiempo la Asociación mutó
al actual Andino Tenis Club.
Pero
el mejor argumento de asentamiento deportivo en el parque era el Club Mendoza
de Regatas que había sido fundado a instancias del gobierno provincial el 17 de
noviembre de 1909 y por un decreto especial del 06 de abril de 1911 “… se pone
a disposición del club edificio, mobiliario para oficinas, tribunas, Lago y material
flotante”. Con posterioridad, la Ley Nº 981 determinó: “Concédese al Club
Mendoza de Regatas, por el término de 30 años, un terreno constante de media
hectárea, ubicado: norte una extensión de 50 mts calle sin nombre que nace
frente a las tribunas del Lago y se dirige hacia el oeste; suroeste; terrenos
del Parque y este una extensión de 100 mts. por Avenida de Las Palmeras”
No
conocemos la respuesta de las autoridades a este especial pedido y aunque el
predio se utilizaba como aeródromo ocasional, la planificación del parque
preveía otros usos. Además cada vez que se organizaban eventos aeronáuticos en
el lugar, implicaba un serio compromiso de recursos para mantener la seguridad
del predio. El Aero Club Mendoza se asentó finalmente en Los Tamarindos y se
convirtió en el principal administrador de aquel aeródromo.
La escuadrilla de la Escuela de Aviación Militar
Con Newbery ausente, la posta del intento de
cruce del macizo fue levantada por su amigo el Ingeniero Alberto Mascías. El 17
de marzo de 1914 el Morane Saulnier Type G adquirido por el propio Newbery para
esta empresa, despegó con Mascías a los mandos desde la localidad cordillerana
de Uspallata, pero le fue imposible alcanzar la altura necesaria para el cruce,
regresando a su lugar de despegue. Durante el aterrizaje la aeronave de desvió
de su curso accidentándose aparatosamente. El piloto terminó ileso, pero no así
el Morane Saulnier que resultó con
importantes daños.
El
cruce de la Cordillera de los Andes fue finalmente realizado con éxito en el
globo “Eduardo Newbery” tripulado por Eduardo Bradley y Primer Teniente Angel
María Zuloaga el 24 de junio de 1916. No obstante ello, el asunto del cruce en
avión no volvería a ser noticia por un largo tiempo.
Pero el año 1917 marcaba
el centenario de la gesta sanmartiniana y sin quererlo el tema volvió a la
actualidad; el 17 de enero de 1817 el comandante del Ejército de Los Andes
firmó la orden de batalla a su jefe de estado mayor, el brigadier Miguel
Estanislao Soler, a quien le indicaba que debía ir a la vanguardia de la
columna principal de la fuerza por el Paso de los Patos, en San Juan. Detrás de
él y por otros pasos, el grueso del Ejército de los Andes comenzaba una tarea
titánica.
Entre
las muchas manifestaciones alegóricas y de festejos, el Ministerio de Guerra
dispuso la movilización de una escuadrilla de la Escuela de Aviación Militar a
la Ciudad de Mendoza a fin de efectuar ejercicios y maniobras de rutina. Los
designados fueron el Primer Teniente Alberto González Albarracín, el Teniente
Pedro Zanni, además de mecánicos y los enseres necesarios para mantener dos
aeronaves en vuelo. Uno de estos aviones era el Morane Saulnier Type G que
había pertenecido a Jorge Newbery y que el Ingeniero Alberto Mascías destrozara
en su intento de cruce durante marzo de 1914. Contrariamente a lo que muchos
creen, este avión fue reparado y puesto a disposición de la Escuela de Aviación
Militar por la familia Newbery.
La
unidad fue asignada a Zanni y esto no era en absoluto una casualidad. Ya desde
fines de 1915 Zanni volaba ese avión, cumpliendo temas muy específicos de
altura y permanencia en el aire. En realidad, Zanni tramaba íntimamente
efectuar el cruce casi sin anunciarlo y en el más absoluto silencio.
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| Pedro Leandro Zanni (Pehuajó, Buenos Aires 12 de
marzo de 1891 – Campo de Mayo, Buenos Aires 29 de enero de 1942) |
Así
es que la comitiva militar llegó a Mendoza por tren, con sus aviones desarmados
e instalaron su base de operaciones en el descampado del parque que ya llevaba
un buen tiempo sin uso como aeródromo. Con todo listo, tanto González
Albarracín como Zanni efectuaron varios vuelos; el primero de ellos lo llevaron
a cabo el 02 de febrero de 1917. Despegaron sucesivamente y describieron una serie de circunferencias en un radio extenso y por espacio
de un largo rato. González Albaracín descendió tanto que parecía que iba a
impactar las construcciones de la ciudad, provocando la admiración del público.
Luego de esto aterrizó sin novedad.
Por su parte Zanni se alejó hacia el sur y manteniendo una altura
regular. Habiendo alcanzado el Distrito de Chacras de Coria, distante unos 12
km de la ciudad y a unos 800 mts. de altura, el Morane Saulnier comenzó a
experimentar una falla en el motor. Zanni decidió descender de inmediato en un
descampado apto, pero en el último minuto, la aproximación se desestabilizó y
terminó en un viñedo sin lesiones para el piloto, pero con algunos daños para
el avión. Este último quedó en el lugar y Zanni se trasladó por tren hasta la
ciudad.
Con
el Morane Saulnier reparado y devuelto a su pleno estado operativo, Zanni le
puso fecha a su intento de efectuar el cruce. En la madrugada del día 12 de
febrero de 1917, acompañado de González Albarracín y sus
mecánicos, se trasladaron hasta el descampado del parque para efectuar un vuelo
que hasta ahora era un misterio para todos. Zanni manifestó a los pocos
presentes en el lugar, que pensaba intentar el sueño trunco de Jorge Newbery. A
las 4:50 despegó en medio de una gran oscuridad y se lo observó alejarse con
rumbo sur. El tramo hasta la localidad de Punta de Vacas fue normal, pero allí
advirtió la rotura de un tensor del ala derecha sumado a una falla del motor.
Resuelto a descender lo hizo en las cercanías de esa localidad con algunas
roturas menores. Conocida la noticia, se fletó un convoy especialmente para
trasladar a cinco mecánicos munidos de veinte latas comunes de nafta y diez de aceite.
Algunos poco reporteros los acompañaron para tomar debida crónica del hecho.
Las reparaciones terminaron unos días después pero
las condiciones meteorológicas no le permitieron a Zanni planificar un nuevo
intento sino hasta el día 20 de febrero. Aquella vez, la fuerza del viento
tampoco lo acompañó y tras despegar de Punta de Vacas sufrió un nuevo accidente
sobre la costa del río Mendoza. Aunque sufrió herida menores, esta vez debió
ser trasladado de urgencia a Mendoza para recibir los primeros auxilios. Este
sería el último intento de cruce de Zanni.
El despegue de Zanni desde el descampado del
parque en la madrugada del 12 de febrero de 1917 fue el último vuelo que se
realizó desde allí. Las condiciones del lugar no se adaptaba para nada a las
mínimas exigidas de un aeródromo, además que cada operación implicaba la
utilización de numerosos agentes de policía para contener a la multitud.
El Rosedal
Thays comenzó a proyectar el Parque del Oeste en
1896 y los primeros trabajos datan 1898. Aunque se respetó en gran medida la
propuesta del paisajista francés, hubieron muchas áreas que se revisaron o
modificaron respecto del diseño original. El lugar estuvo en obras hasta bien
entrada la década del `20 y digamos que los trabajos menores continúan sino
hasta la actualidad.
El descampado del que tanto nos hemos referido
como aeródromo era en realidad eso; un descampado que quizás fue pensado para
permanecer como una extenso paño verde ó para albergar alguna otra función. Lo
cierto es que el uso aeronáutico del lugar fue completamente fortuito y las
autoridades responsables del mismo jamás consideraron siquiera perpetuarlo con esa función.
En la medida que las presentaciones de los aeronautas se iban sucediendo, aumentaban también el número de
asistentes y quizás el fatal accidente de Newbery en marzo de 1914 los haya
hecho caer en la cuenta del peligro que implicaba permitir ese tipo de
actividades en el lugar. No es de extrañar que luego de aquel suceso, el
descampado no se volvería a utilizar sino hasta 1917 cuando fue visitado por
última vez por los aviones militares pilotados por González Albarracín y Zanni.
Es que desde 1916, ya se había decidido construir
allí un paseo peatonal de moda francesa. Cuando estuvo terminado se le impuso el
nombre del entonces presidente de la Nación: Hipólito Yrigoyen. Pero era
conocido comúnmente como “La Rosaleda”
En lo sucesivo, el descampado no volvió a ser
utilizado como aeródromo, pero el parque mantendría siempre una fuerte conexión
con la aviación; porque fue utilizado varias veces como lugar de aterrizajes de
emergencias y además porque la gran aglomeración de público lo hace perfecto
para presentaciones aéreas deportivas como vuelos acrobáticos, paracaidismo,
aeroestación, aeromodelismo, aterrizaje de helicópteros y un sinfín de
etcéteras.
Claramente, una serie de usos y funciones que
Thays no hubiera imaginado jamás.
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| El "descampado" del parque que se utilizó tantas veces como aeródromo, terminó siendo funcionalizado como "La Rosaleda" en 1916. El diseño surgió de la inspiración del arquitecto Raíl J. Alvarez y se trataba de un "jardín de rosas", de una extensión de 250 metros que se originaba enb la gran escalinata de piedra ubicada al sur de la Fuente de las Américas. Tenía un trazado regular equipadp con pérgolas, rotondas, esculturas, y bancos de madera y piedra. Se inuaguró oficialmente en 1919 bajo la gobernación de José Néstor Lencinas. La imagen pertenece a fines de la década del ´30 (Foto www.mendozantigua.blogspot.com) |
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Fecha
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Piloto
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Avión
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Observaciones
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1
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Dom 26Feb11
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Ricardo Ravioli
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Bleriot XI. Anzani de 25 hp
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Tras elevarse unos diez metros, una ráfaga lo desestabilizó y terminó
semisumergido en el lago del parque.
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2
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Sáb 04Mar11
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Ricardo Ravioli
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Bleriot XI. Anzani de 25 hp
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No voló. Efectuó pruebas sin elevarse para intentar subsanar los daños.
Desistió de nuevos vuelos.
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3
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Jue 23Mar11
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Bartolome Cattaneo
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Bleriot XI. Gnome de 25 hp
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Fue un vuelo de prueba para calibrar su aeronave. Tuvo problemas con el
combustible y debió descender de emergencia en Villa Hipódromo.
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4
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Sáb 25Mar11
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Bartolome Cattaneo
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Bleriot XI. Gnome de 25 hp
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Al menos voló en una oportunidad este día. Es probable que haya efectuado
más de uno.
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5
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Dom 26Mar11
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Bartolome Cattaneo
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Bleriot XI. Gnome de 25 hp
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En su primer vuelo de las 18:00 sobrevoló el lago. Después de aterrizar
efectuó una segunda salida donde se dirigió sobre los portones, las plazas
Chile, Independencia y San Martín.
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6
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Jue 30Mar11
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Bartolome Cattaneo
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Bleriot XI. Gnome de 25 hp
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Voló sobre el lago y a una altura de 300 mts. y por 12 minutos. “Picaba”
el avión sobre el público y detuvo el motor en vuelo.
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7
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Sáb 01Abr11
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Bartolome Cattaneo
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Bleriot XI. Gnome de 25 hp
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Al menos voló en una oportunidad este día. Es probable que haya efectuado
más de uno.
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8
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Dom 02Abr11
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Bartolome Cattaneo
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Bleriot XI. Gnome de 25 hp
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Dos vuelos.
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9
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Dom 18Feb12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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Hizo un vuelo de 6 minutos. Despegó a las 17:00 y tras efectuar algunas
maniobras aterrizó para recarga combustible. En el segundo intento, el motor
no respondió por “engrasamiento del mismo”
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10
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Lun 19Feb12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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El primer vuelo partió a las 17:30. Ascendió hasta los 300 mts. y se
dirigió hasta el centro de la ciudad. De regreso, efectuó una vuelta sobre
las tribunas y aterrizó. La duración total fue de 18 minutos. El segundo
vuelo lo inició a las 18:15 y sólo se limitó a volar sobre el agua del lago.
En una tercera oportunidad, Paillette se hizo al aire a las 19:00, ascendió
hasta los 600 mts, volvió a sobrevolar la ciudad y de regreso efectuó algunas
evoluciones sobre el Cerro del Pilar (Cerro de la Gloria)
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11
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Mar 20Feb12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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A las 17:15 Paillete despegó. Después de realizar un par de evoluciones
se dirigió a Godoy Cruz para retornar unos minutos después. Después del
aterrizaje, revisó el avión con su mecánico y despegó nuevamente. En esta
oportunidad recorrió el parque a regular altura. El tercer vuelo lo inició a
las 18:30. Despegó perfectamente, subió a los 100 mts y metió al Farman en un
picada vertical que alarmó a todo el público. Recuperó a último momento e
hizo un rasante sobre la tribuna. Se volvió a elevar a los 400 mts.
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12
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Sáb 24Feb12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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Sólo hizo un vuelo ese día. A las 18:00 despegó hacia el este y voló en
total 25 minutos sobre el descampado, el lago y las tribunas. Aterrizó
espléndidamente. En su segundo intento, al poner en marcha el motor saltó un
eje de una válvula de escape y debió cancelar su salida. Por la noche trabajó
varioas horas junto a sus mecánicos y logró dejar listo el motor del Farman
para los vuelos del domingo.
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13
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Dom 25Feb12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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El primer vuelo del domingo duró 25 minutos. Sólo hizo pruebas sobre el
lago. El segundo vuelo se dirigió al oeste a sobrevolar el cerro del pilar.
Volvió y aterrizó sin inconvenientes. En el tercer vuelo se mantuvo en vuelo
por 30 minutos. En el cuarto vuelo se dirigió a Godoy Cruz y volvió casi sin
luz.
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14
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Lun 26Feb12
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Mecánicos de Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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Ambos mecánicos robaron el avión y pretendieron volarlo. Se elevaron
cinco metros y se estrellaron en el lago. Salieron a nado.
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15
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Dom 03Mar12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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Tenía previsto dos vuelos pero un inconveniente técnico le permitió hacer sólo un vuelo.
Despegó a las 19:00 y voló sobre el lago por 30 minutos.
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16
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Dom 10Mar12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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A las 16:00 despegó con destino a Los Tamarindos. Retornó a las 19:00
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17
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Lun 13Mar12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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Despegó y ascendió hasta los 1.500 mts. Se dirigió hacia el oeste para
volar sobre la precordillera. Los fuertes vientos lo obligaron a retornar.
Intentó ir a Luján pero finalmente aterrizó en el Parque.
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18
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Mar 14Mar12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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Despegó en la mañana con destino a Los Tamarindos. Regresó por la tarde y
en medio de una fuerte tormenta que se abatió sobre la ciudad. El vuelo de
regreso fue muy peligroso, pues Paillette fue afectado por fuertes ráfagas.
Aterrizó en medio de una lluvia copiosa.
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19
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Dom 17Mar12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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Despegó con destino a Luján de Cuyo para efectuar vuelos con pasajeros.
Volvió a las 18:20
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20
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Lun 08Abr12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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Despegó con destino a Los Tamarindos para efectuar vuelos con pasajeros.
Regresó al atardecer.
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21
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Mar 09Abr12
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Marcel Paillette
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Farman. Gnome de 50 hp
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Despegó con destino a Los Tamarindos. Es muy probable que este fuera el
último vuelo desde el Parque, pues desde entonces el Farman permaneció en el
nuevo aeródromo.
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22
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Jue 12Dic12
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Mario Casale
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Roger Sommer
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Despegó alrededor de las 17:30. Después de efectuar algunas arriesgadas
maniobras, el Sommer experimentó una plantada de motor, haciendo que Casale
se estrellara contra el agua.
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23
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Jue 07Ago13
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Pablo Castaibert
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Castaibert ¿???
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Fueron vuelos de prueba y calibración después de armar su aeronave.
Debieron ser al menos dos vuelos.
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24
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Dom 10Ago13
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Pablo Castaibert
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Castaibert ¿???
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Al menos dos vuelos de exhibición. Sin novedad.
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25
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Vie 15Ago13
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Mario Casale y Pablo Castaibert
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Roger Sommer y Castaibert ¿???
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La actividad de este día comenzó con el arribo de Casale desde Los
Tamarindos en el Roger Sommer. Debido a un fuerte viento, el avión de Casale
alcanzó los 140 Km/h. El vuelo duró tres minutos y medio. A su llegada, ambos
aviadores despegaron sucesivamente manteniéndose ambos sobre el público.
Además del vuelo de traslado de Casale,
realizaron dos vuelos de exhibición cada uno.
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26
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Sab 16Ago18
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Pablo Castaibert
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Castaibert ¿???
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Este sábado, Castaibert realizó vuelos con pasajeros desde Las Heras,
pero para ello debió haber salido y vuelto al Parque. Al menos realizó dos
vuelos.
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27
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Dom 17Ago18
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Mario Casale y Pablo Castaibert
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Roger Sommer y Castaibert ¿???
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A despecho del fuertísimo viento, Castaibert realizó dos vuelos en
solitario y Casale uno. Además, ambos pilotos volaron juntos. En total se efectuaron cinco vuelos.
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28
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Jue 21Ago18
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Mario Casale
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Roger Sommer
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Se trató del vuelo de traslado a Los Tamarindos. Despegó a las cinco de
la tarde y después de elevarse evolucionó sobre el hípico y la rotonda del
parque. Allí alcanzó unos 600 metros y se dirigió a sobrevolar la ciudad,
terminando su vuelo en Los Tamarindos.
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29
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Vie 02Feb17
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Primer Teniente Alberto González Albarracín y Teniente Pedro Zanni
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Morane Saulnier Type G y aeronave desconocida
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Se realizaron dos vuelos. El primero de ellos fue el de González
Albarracín. El segundo fue el de Pedro Zanni que terminó accidentado en
Chacras de Coria con el Morane Saulnier que perteneciera a Jorge Newbery`.
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30
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Mie 12Feb17
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Teniente Pedro Zanni
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Morane Saulnier Type G
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Despegó a las 4:50 para intentar el cruce de los Andes. Aterrizó de
emergencia en Punta de Vacas.
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12Feb14
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Pablo Teodoro Fels y Mario Casale
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Morane Saulnier Type
G y Roger Sommer
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Se trató de la jornada de inauguración del Monumento al Ejército de los
Andes en el Cerro de la Gloria. Tantol Fels como Casale efectuaron un vuelo
cada uno. Ambos tuvieron como origen y destino Los Tamarindos, pero se los
incluye en la lista por ser efectuados sobre un hito del Parque.
|
Bibliografía:
Lironi,
Julio Victor; Génesis de la Aviación
Argentina. 1910 – 1915 inclusive. Su historia y sus hombres. 1º Edición,
Buenos Aires, 1971. Pág. 297
Ponte,
Jorge Ricardo; Mendoza, Aquella ciudad de
barro. Historia de una ciudad andina desde el siglo XVI hasta nuestros días.
Editado por la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza. Mendoza, 1987
AA.VV.
Centenario del Parque General San Martín.
1896 – 1996. Editado por el Ministerio de Medio Ambiente y Obras Públicas
de la Provincia de Mendoza. Mendoza,
noviembre de 1996. Pág. 61
Battagión, Mario. Ingeniero. Pablo Castaibert. Pionero de la Aviación Rioplatense (Argentina y Uruguaya). Su participación en
el desarrollo de la Aviación Argentina. Inédito.
Mendoza, julio de 2004
Marón,
Gustavo; Aviador Mario Casale. De genuino
precursor a involuntario impostor. Primera Parte: El legado de Paillette;
Revista Lima Víctor, Nº 6 Invierno 2006, pág. 25 a 30
Marón,
Gustavo; Aviador Mario Casale. De genuino
precursor a involuntario impostor. Segunda Parte: Entre la Consagración y el
Fraude; Revista Lima Víctor, Nº 7 Invierno 2006, pág. 4 a 11
Diario Los Andes
Diario El Debate
Diario La Tarde
Revista de Cuyo